la reforma política debe continuar

Después de la oscuridad asoma la justicia

Versión ampliada de artículo publicado en Diario Uno 

Publicado: 2019-10-10
En esta ocasión presento una versión ampliada y mejorada del artículo publicado en Diario Uno (30/9/2019)

Luego de la disolución del Congreso, se abre un nuevo ciclo en el país, y también en la educación. La influencia alcanzada por la élite conservadora religiosa en el poder político ha encontrado tope no solo en la escena política amplia, sino también en el terreno educativo.  

El saldo positivo en educación es la pérdida de posiciones del pensamiento retardatario. Es de prever que disminuya el acoso al enfoque de igualdad de género desde posturas fundamentalistas. Los textos escolares y el currículo no serán ya amenazados ni satanizados. También se observa un saldo positivo en cuanto a educación superior. Se debilitan los grupos de poder que se resistían al cierre de universidades que no garantizaban requisitos mínimos de calidad. El bombardeo de proyectos legislativos contra la reforma universitaria y contra la educación sexual integral y con enfoque de género cesará hasta nuevo aviso.

¿Qué cambios se avecinan? Antonio Gramsci definía la crisis como el proceso histórico donde “lo nuevo no acaba de nacer, y lo viejo no termina de morir”. En el tema de la igualdad de género continuará la batalla cultural contra “lo viejo” para erradicar prejuicios y estereotipos encarnados en colectivos como Conmishijsnotemetas. En el tema de la educación superior es preciso seguir alerta para evitar que sectores que quieren lucrar a costa de la calidad se recoloquen en el tablero político vía su presencia fáctica en los diversos espacios de poder y sigan imponiendo universidades que son una estafa.

Terminar con lo viejo implica también enlazar la lucha contra la corrupción con los procesos educativos. Se abre la oportunidad de impulsar una educación enlazada a los movimientos ciudadanos. Los sentimientos morales expresados en el 85% de respaldo al cierre del congreso pueden y requieren convertirse en convicción ética dentro de los espacios y procesos educativos. Tanto a través de la implementación de prácticas democráticas en la escuela, como mediante estrategias pedagógicas que promuevan la indagación y la reflexión sobre la temática de la corrupción (trabajo por proyectos y por problemas) y posibiliten vínculos entre escuela, comunidad y entorno.

El momento político desafía pues a la educación a ser parte de los esfuerzos para enterrar “lo viejo”. Pero además, una vez despejado el lado más oscuro se abre la oportunidad de plantear una agenda distinta en educación.

El primer punto de esta agenda es el fortalecimiento de la educación pública. En estos meses comienza ya a discutirse el presupuesto educativo para el 2020, y la pregunta es si se ampliará o no. Este presupuesto está estancado en menos de 3% del PBI desde hace más de una década. Hay sectores económicos interesados en que permanezca la precariedad de la educación pública, expresada en diversos indicadores entre ellos: 70% de déficit de infraestructura, un tercio de maestros contratados y falta de maestros para poblaciones originarias (déficit de 14,000). A nivel de resultados educativos, mientras que 43 de cada 100 estudiantes de cuarto grado de escuelas no estatales de Lima logra resultados satisfactorios en lectura, en Loreto sólo 13 de cada 100 estudiantes del mismo grado de escuelas estatales urbanas lo consigue.

La escuela pública de calidad debe volver a convertirse en la opción mayoritaria garantizada por el Estado. Es la única manera de evitar que la segregación educativa continúe. Sin justicia no hay democracia y esta última tiene pies de barro cuando se construye sobre la base de abismos sociales y educativos.

La priorización de la educación pública debe darse en el marco de políticas económicas que den un viraje. Ya no es posible plantear un crecimiento de la economía sin regulación y con constricción del gasto público. En otros países ya se está criticando los “excesos” del neoliberalismo porque traen consigo niveles inmanejables de desigualdad. La CEPAL habla de la “ineficiencia de la desigualdad” porque es un obstáculo al crecimiento: “Avanzar por un camino de mayor igualdad no es solo un imperativo ético en una región con brechas sociales que se expresan en diversos ámbitos; es también condición necesaria para acelerar el crecimiento de la productividad” (2018). El papa Francisco ha invitado a un grupo de economistas a proponer un pacto para cambiar la economía actual, por “una economía diferente, una que da vida y no mata, incluye y no excluye, humaniza y no deshumaniza, cuida la creación y no la despoja”.

Fortalecer la educación pública y cerrar brechas educativas será posible de la mano con una ampliación del peso de lo público y de la inversión del Estado en salud, vivienda, educación, trabajo, etc., que son esferas donde es preciso recuperar derechos vulnerados.

Un segundo punto de la agenda de “lo nuevo” en educación es la problemática ambiental. La revolución de adolescentes en el planeta encarnada en Greta llegará a nuestro país y la educación será emplazada para colocar en el centro un tema “transversal”. Pero, además deberá hacerlo desde una perspectiva crítica, que no se limite a propiciar cambios en los hábitos y costumbres para hacerlos más saludables, sino a proponer un cambio en el modelo económico: “Hablo en nombre de la justicia climática. … Nuestra civilización está siendo sacrificada para que unos pocos tengan la oportunidad de seguir acumulando grandes cantidades de dinero… No podemos solucionar una crisis sin tratarla como una crisis… si las soluciones son imposibles dentro del actual sistema, entonces debemos cambiar el sistema”. En educación al igual que Greta habrá que dejar de hablar de “cambio climático” para debatir con los adolescentes sobre “crisis climática” (Greta 2018).

Lo interesante de esta temática es que es puesta por los protagonistas de la generación afectada por el futuro ambiental. Son los estudiantes, adolescentes de hoy, los que encaran al mundo adulto de los especialistas en educación para que asuman el reto.

Hay otros puntos en esta nueva agenda educativa. Hemos querido resaltar los más importantes.


Escrito por

Teresa Tovar

Socióloga por titulación y escribiente por fatal afición, creo que combinar indignación, risa y algo de esperanza es una buena receta


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